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lunes, 20 de abril de 2009

Miguel Angel Historia de Tigre (ultima parte)



El primero es un lindo pueblo que ve lo mismo que Barracas y sus cercanías de residencia en verano a muchos ricos porteños. En La Punta, situada a más de una legua al oeste de San Isidro, se hunde enteramente el barranco (...) por detrás, en cuanto puede extenderse la vista, el país es llano, pantanoso, cubierto de zarzales y espinilla que se envía en cantidad a Buenos Aires como leña. Toda la comarca está llena de jaguares. El pueblo de las Conchas está a más de media legua de La Punta, en la parte más llana del país, al borde de un arroyo que desagua en el río Luján, un poco antes de desembocar éste en el Paraná. Pueden llegar hasta este sitio los embarcaciones de muchas toneladas y en él descargan sus géneros todos los que bajan por el río viniendo del Paraguay...'
Durante el gobierno de Rosas, el general Angel Pacheco y de la Concha compró la gran estancia de El Talar en el pago de Las Conchas, tierras que antes pertenecían a López-Camelo.

El pueblo del General Pacheco debe su nombre a este guerrero de la Independencia, que luchó con San Martín junto a los granaderos a caballo. A fines del siglo XIX, sus descendientes construirían en la estancia de El Talar una bella mansión, que hoy es parte de un barrio privado, así como la iglesia de General Pacheco.
En 1854 se censó que el partido de Las Conchas tenía 960 habitantes, de los cuales 10 % eran extranjeros (españoles, ingleses, franceses, italianos, portugueses y de otras nacionalidades).

En Las Conchas había diez pulperías y almacenes, 24 casas y 166 ranchos. Además del comercio y la artesanía, las actividades productivas del pago (que tenía una superficie de 13 leguas) eran la agricultura, con una legua cuadrada de superficie cultivada distribuida en 82 chacras, y la ganadería, con 3.200 vacas, 2.000 yeguarizos y 4.200 ovejas.
El partido de Las Conchas producía animales en pie, cueros vacunos y lanares, lana, sebo, grasa, manteca, papas, verduras y forrajes.
Dos años más tarde el gobernador de Buenos Aires reestableció una subdelegación de Marina (que existía desde el tiempo virreinal y había sido suprimida por Rosas) con asiento en el Canal San Fernando y jurisdicción sobre los partidos de San Isidro, San Fernando y Las Conchas. En este documento se reconoce que 'el puerto de Tigre es un excelente carenero para los buques de ultramar' y se recomienda 'la conservación de sus bosques naturales o de uso común en el Miní, los Caracoles y el Guazú por la parte del Norte, y desde el último próximamente en línea recto hasta la altura de Zárate'.

Este mismo Canal de San Fernando dejaría algo perplejo a Sarmiento cuatro años más tarde, cuando inspeccionó la zona como jefe del Departamento de Escuelas.

El fogoso prócer encontró y describió una toldería de ranchos del lado de San Fernando y del lado de Las Conchas 'una línea de ranchos y habitaciones que no han desmerecido el nombre significativo de proletarios'. Pero un año después ya había una escuela (que sería dirigida por el eminente educador holandés Adolfo Van Gelderen) junto al puente que unía ambas orillas, entre las que se nutría una rivalidad creciente. San Fernando y Las Conchas se disputaban los derechos percibidos sobre el canal, litigio que llegó hasta la Corte Suprema, que dio razón a San Fernando.
El primer tren llegó a Las Conchas el 1 de enero de 1865. Con el tren se dio un significativo impulso al desarrollo de la comarca: hasta entonces las carretas tardaban un día entero de viaje para ir de Tigre a Buenos Aires. Dos años después, una terrible epidemia de cólera (que según parece llegó por el Paraná hasta Las Conchas, traida por los veteranos de la guerra del Paraguay) hizo estragos en el partido, donde fue más grave que en Buenos Aires.Por el contrario, durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871, Tigre y Las Conchas ofrecieron refugio a los vecinos porteños. En 1872 asumió como primer intendente municipal el doctor Daniel María Cazón, quien durante su administración impulsó las escuelas, extendió el alumbrado, mejoró calles y caminos, construyó desagües, plantó arboledas y desarrolló una tarea tan proficua que hoy Tigre lo recuerda con el nombre de su avenida más céntrica.
Durante la presidencia de Sarmiento, se instalaron en Tigre los Talleres de Marina, en un predio sobre el río Lujan en el que hoy se encuentra el Museo Naval. Las aguas del Luján, entre Tigre y Las Conchas vieron en más de una oportunidad el paso de naves y ejércitos. En 1859, después de la batalla de Cepeda y el Pacto de San José de Flores, fondearon en Tigre cinco vapores de la Confederación y cuatro veleros, en los que se embarcaron las tropas confederadas de regreso a casa.

El 4 de octubre de 1877 estalló en el fondeadero militar del río Luján el vapor Fulminante, desastre que dejó once muertos y arrojó fragmentos del buque hasta 25 cuadras de distancia.
En la revolución de julio de 1893, que convulsionó al vecindario, diversas naves de la escuadra fondeadas en el Luján se plegaron a la sublevación y partieron hacia Rosario. Un año antes, en el Talar de Pacheco, habían tenido lugar las primeras maniobras modernas de adiestramiento del ejército.
En 1889 el partido cedió buena parte de sus 418 kilómetros de superficie continental para que en el oeste naciera un nuevo partido, llamado entonces General Sarmiento y hoy, Malvinas Argentinas, San Miguel y José C. Paz.
Hacia 1900, las islas de Tigre producían frutas y maderas, además de dulces, conservas, embutidos y licores. Había varios aserraderos y talleres de carpintería. En esos mismos años, se descubre con el esplendor de la Bélle Epoque la faceta turística de Tigre, que se enriqueció en esos años con obras de arquitectura notables.
La llegada en 1916 del tren eléctrico de Buenos Aires a Tigre acentuó el progreso turístico y la popularidad de sus islas, cuyo atractivo ya había sido descubierto medio siglo antes por Marcos Sastre, y confirmado por Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento, quienes fueron entre los primeros y más ilustres amantes del Tigre insular.

Fuente :www.tigre.gov.ar

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"Solo tengo dos certezas: la de la ansiedad de lo absoluto que hay en mi y la imposibilidad de volver el caos del mundo a un orden racional" Albert Camus

Fecha: Historia de Tigre (ultima parte) Rating: 5 Escrito por: Miguel Angel "MAD"