lunes, 28 de octubre de 2013

Psicología del Intolerante



En el post anterior "El Reinado de la Intolerancia" comentaba sobre la situación social reinante en donde existe una predisposición de las personas a no soportar a los demás y enseguida llega el maltrato como la única manera de comunicarse con el otro.

Esta situación es tan vieja como la humanidad, pero es interesante encontrar los motivos por los cuales surgen estas actitudes para saber como manejar la situación en el momento y no ser víctima de la intolerancia ajena. Para ello hay que sumergirse en el proceso mental del intolerante.

La Intolerancia es hija directa de la Ignorancia y de la Frustración. 

El ignorante cree saber, no sabe en realidad. Se deja guiar por su creencia que no tiene el mínimo sustento argumentativo como para defenderla ante el mas diminuto debate. 

No es lo mismo el ignorante que aquel que no posee información sobre cierto tema. 

Quien no posee información se ocupa de obtenerla, investiga todos los puntos de vista posibles sobre el tema que desconoce para tener un concepto medianamente íntegro y con una base argumentativa que luego experimentará en la realidad si es sustentable o no. También está la opción de no interesarse por el tema desconocido y declararse no apto para ninguna discusión.

Al ignorante no le interesa buscar información, ni investigar, mucho menos escuchar diferentes puntos de vista sobre lo mismo. A lo sumo escucha el punto de vista que mejor le viene en gana y que le gusta mas porque justifica los medios que utiliza en su vida para llegar a un fin. Como quien siempre ha soñado trabajar como Crítico de Arte, solo ha leído una crítica descriptiva de "La Gioconda" de Leonardo Da Vinci y con eso cree tener la capacidad de salir por la vida a dar cátedra.

El problema de la intolerancia surge en el ignorante cuando se le rebate una aseveración y se le piden argumentos que sostengan las ideas que expone. Aún cuando el debate no es hostil, el ignorante se siente agredido y ridiculizado porque no tiene ningún argumento convincente para seguir sosteniendo su afirmación. Llega al punto de sentir una gran frustración, siente que su interlocutor lo esta agrediendo y por ese motivo su única respuesta será siempre la agresión verbal o física. Jamás reconocerá que carece de información para hablar del tema y es allí donde demuestra toda su ignorancia e intolerancia.

Al día de hoy es algo común que un debate político termine en la agresión verbal o la artimaña de culpar al otro sin demostración alguna sobre un hecho ajeno al debate, mas conocido como "chicana". El que cree saber no puede sostener una discusión con argumentos, porque no los tiene y recurre a la modalidad mas primitiva: agredir y que su razón sea por la fuerza física o del insulto.

Con el tiempo, el ignorante temeroso de quedar en ridículo y sentirse frustrado otra vez, se dedica a juzgar previamente a los demás sin ninguna causa. Se crea prejuicios y la agresión le brota sin ninguna razón aparente. De esta manera evita relacionarse o debatir con quienes cree que lo dejarán sin argumentos para defender sus ideas. Nunca buscará saber, solo sigue creyendo que sabe algo, por temor juzga previamente a otros, luego cree que las víctimas de sus prejuicios lo ridiculizarán y cree que su agresión está justificada.

Lo peor de todo es su pretensión de seguir ignorando su ignorancia y pretender ser respetado ante sus prejuicios.




sábado, 26 de octubre de 2013

El Reinado de la Intolerancia



"No estoy de acuerdo contigo, pero te dejo que lo hagas por respeto a las diferencias" - Voltaire


Vivimos en una época en donde la tolerancia se ha agotado y su ausencia se hace notar en todos los órdenes de la vida social e individual.


La palabra Tolerancia proviene del latín Tolerare cuyo significado es "soportar". 



Históricamente, los grupos religiosos han sido los mas proclives a la intolerancia o a no soportar la existencia de otros grupos religiosos con creencias diferentes. Desde sus orígenes hasta la actualidad han tomado como parte de su credo la falta de respeto hacia las creencias ajenas, incluso los llamados Ateos que se comportan de igual manera que aquellos a quienes critican.



Esta práctica se ha extendido a lo largo de toda la historia hasta llegar a sus puntos máximos: el último punto mas importante por la magnitud y cantidad de actores fue la Segunda Guerra Mundial. Y como siempre pasó, estos picos de intolerancia desmedida resultan ser el principio de una etapa tolerante en donde pareciera que es posible que todos creamos, pensemos y vivamos como mejor se nos da la gana siempre y cuando no perjudiquemos de manera objetiva, real y directa las creencias, pensamientos y la manera de vivir de nuestros congéneres.



Sin embargo estamos atravesando otra vez una nueva crisis de intolerancia. Las sociedades se polarizan, no se soportan puntos de vista que no coinciden con el punto de vista general o aquel que por la fuerza de la repetición se pretende generalizar. Volvemos otra vez a perder de vista que todas las personas de este mundo tienen una media verdad y una media falacia. Todos creen que tanto la media verdad que poseen como la media falacia son una Verdad Absoluta y se denigra, se persigue, se maltrata a quien expresa su media verdad y su media falacia distinta del otro.



Volvimos al reinado de los grupos sociales intolerantes, a las ideologías eliminatorias en donde no pueden convivir unas con otras sino que tienen que desaparecer todas hasta solo quedar una sola en donde "todo es maravilloso" o "todo es una mierda". Los que solo quieren aplausos no toleran la crítica y los que solo quieren criticar no toleran un aplauso al criticado. 



Incluso a nivel individual no se tolera la frustración en la propia vida, solo importa lo que se desea y cualquiera sea el fin se justifica cualquier medio para conseguirlo; aun cuando se tenga que recurrir a los medios que sean mas drásticos, egoístas e injustos. Como resultado tenemos millones y millones de irresponsables que no quieren hacerse cargo de las consecuencias que generan utilizando cualquier medio para llegar a su fin último en el cual no toleran fracasar. Con solo imaginar que el individuo no soporta ni su propia vida, menos podría soportar la existencia del otro que encima es diferente.



Llegado a este punto, es notorio y visible que vamos todos juntos como sociedad planetaria a sufrir las consecuencias nefastas de otro pico de intolerancia que siempre ha sido mayor que el anterior como demuestra claramente releer la historia del único planeta que habitamos. 



Aunque parezca mentira, la sociedad es como un organismo vivo formado por millones de células (que somos cada uno de nosotros) y que cada tanto tiene una recaída de una enfermedad autoinmune en donde algunas células atacan a otras células del propio organismo.



En esta cuestión no vale tomar chivos expiatorios extrapolando las culpas, somos Todos culpables por acción u omisión; como tambien seremos víctimas de nuestra propia intolerancia.

domingo, 6 de octubre de 2013

10 Tips para ser un perfecto Infeliz!



Navegando en Internet uno puede encontrar hasta el hartazgo textos de autoayuda para supuestamente llegar a ser feliz. Al parecer uno siempre se encuentra a medio camino de la felicidad sin encontrar el tramo final para una vida plena.

Tampoco es muy pleno ser un infeliz a medias cuando uno puede perfeccionarse y llegar ser realmente un absoluto infeliz. Por ese motivo traigo este post con los mejores 10 Tips para lograr ser un profesional de la infelicidad.

1) Crea fanáticamente que Usted ha venido a este mundo con el único fin de ser un títere de un sádico y psicópata Ser Supremo que lo dota corporal y mentalmente de una multitud de herramientas para que precisamente Él le prohiba utilizarlas, no las use y sufra por ello.

2) Desée con fervor cuanta inutilidad se le presente ante sus ojos. Alimente la fantasía que el fin último de la vida es todo aquel aparato que está fuera de su alcance socio económico. Repítase una y otra vez que su felicidad depende de tener ese aparato que todos sus antepasados JAMAS necesitaron en millones de años para crearlo a Usted.

3) Alimente la hipocresía y esa baja tolerancia a la frustración suya; si tiene hijos, también la de ellos. Sumérjase en esta sociedad consumista y desee todo lo que nunca en su vida podrá conseguir mientras se gasta todo su dinero en otra nimiedades que puede tener cualquier otro infeliz como Usted. De esta manera le dejará a sus hijos como herencia su propia frustración.

4) Rechace cualquier pensamiento en el cual se formule la pregunta "¿Dónde está la felicidad?". Todos sabemos que la felicidad está en todo material o ser deseado por nosotros que siempre está fuera de nuestro alcance.

5) Busque nuevos objetos de deseo todo el bendito tiempo, no sea conformista creyendo que tiene algo con lo cual ha conseguido algo de felicidad.

6) "Patée siempre la pelota fuera de la cancha" potenciando esa mirada en donde su felicidad siempre depende de objetos o personas externas. Repita conmigo: "Seré feliz cuando todos seamos comunistas" o "Seré feliz cuando tenga un Rolls Royce" o "Seré feliz cuando tenga la cara de Meg Ryan" .....
Si por una casualidad a conseguido algo casi imposible, vuelva al punto 5 y siéntase mas infeliz.

7) Utilice todo su tiempo para trabajar y conseguir dinero que jamás le alcanzara para cumplir la obtención del objeto de deseo que lo hará feliz. Que esté todo el tiempo ocupado y que no exista un minuto que pueda brindarle a sus seres queridos, hará de ellos que sean exactamente tan infelices como Usted.

8) Llore, violéntese, patée la pelota fuera de la cancha nuevamente y culpe a destajo a todos sus seres queridos por su fracaso. Ellos tienen la culpa de toda su frustración, maltrátelos, insúltelos .... compórtese como el objetivo al cual queremos llegar con estos tips.

9) Destruya en su interior cualquier atisbo de autocrítica. A Usted no le preguntaron si quería nacer, entonces como está en este mundo por obligación no tiene culpa alguna de nada. QUE SE LA AGUANTEN!

10) Repita hasta el cansancio frente al espejo: "Soy un perfecto infelíz". Porque en esta vida uno es lo que cree ser.